viernes, 12 de febrero de 2016

San Miguel y Terceira, pequeños paraísos de las Azores

Sete Cidades, Ponta Delgada, Mosteiros, Caldeira Velha, Angra do Heroísmo y Praia da Vitória, tesoros turísticos Las 9 islas de las Azores se erigen como nueve tesoros turísticos. San Miguel, Santa María, Sào Jorge, Graciosa, Terceira, Faial, Pico, Flores y Corvo tienen una belleza espectacular. El color verde del paisaje es predominante en la mayoría de ellas, salpicado de flores y más flores, donde la hortensia es, con toda certeza, la reina entre todas. San Miguel se constituye como la isla de las postales. Cualquier rincón de ésta es una instantánea que invita a inmortalizarla. Los colores del cielo, los de la arquitectura manuelina, gótica y barroca, junto a los de las casas coloristas de las poblaciones, revisten una estampa cambiante, de belleza única. La isla más grande de las Azores (www.visitazores.com), con una longitud de 62,1 Km. de longitud y 15,8 Km. de anchura, cuenta con la singularidad de siete lagos impresionantes, situados en Sete Cidades. Recorrerlos, uno a uno, es hacer un plácido paseo por el Paraíso terrenal, avivando los sentidos el juego de colores de las aguas, la vegetación reinante y el cielo que diseñan una caprichosa y plástica policromía. Mosteiros y las Termas da Ferraria y sus aguas termales son lugares de obligada visita. San Miguel, al igual que las restantes islas, invita a recorrerla con un vehículo (aunque también es aconsejable hacerlo a pie por una parte de ésta) deteniéndose en miradores que ofrecen vistas impresionantes sobre el valle, y sobre pequeñas y caprichosas poblaciones ubicadas en la falda de los acantilados que besan el océano Atlántico. A lo largo del recorrido, sorprenden la Lagoa do Fogo, la Caldeira Velha, Gorreana (la única plantación de té existente en Europa), Vila Franca do Campo, Caloura, Furnas, el lago das Furnas, la Ermita Nuestra Señora de Paz, el Jardín Botánico Terra Notra, la Casa de Yankee Hall, la ermita de Nuestra Señora de la Alegría, la Costa Norte, y Ponta Delgada, entre otros muchos vellos lugares que se encuentran en la ruta. Terceira, la isla que siempre está en fiesta Desde el 1 de mayo y hasta el 15 de octubre, la segunda isla más poblada del archipiélago portugués de las Azores, está en fiesta. Son multitud de celebraciones que se llevan a cabo a lo largo de este periodo, al margen de las más de 200 tourada de cordas que se organizan a lo largo y ancho de ésta. Destaca Angra do Heroísmo y Monte Brasil, Patrimonio de la Humanidad. También Algar do Carvâo, con sus cuevas prehistóricas, donde surgen las estalactitas silicias, un fenómeno único en el mundo. En un distendido paseo en coche por Terceira, el turista se va encontrar con un paisaje impresionante, con los subidos tonos del color verde del paisaje y los campos. En el recorrido, emergen lugares tan singulares como la Vaquinha, las piscinas naturales de dos Biscoitos, Praia da Vitória, el Jardín Corte Real, la Quinta do Martelo (aquí hay que degustar el plato rey de Terceira, el Alcatre), el Club de Golf de la isla de Terceira, la iglesia de la Misericordia, y muy especialmente, la Catedral de las Azores. Otro de los alicientes de San Miguel y Terceira, es la gastronomía, muy rica en frutos del Atlántico, como el congrio, el pulpo, el atún, el cicharro, el pargo, el pez espada, la caballa y las lapas, sin olvidar el bacalao, importado de los mares de Norte, y preparado de diferentes maneras, especialmente, grillado. Cocido preparado en caldeiras volcánicas El cocido típico de San Miguel, que disfruta de fama mundial, se acostumbra a prepara en las caldeiras das Furnas, en recipientes metálicos enterrados en tierra volcánica y sin agua durante unas 6 horas a una temperatura de entre 84º y 86º. Está compuesto de carnes de novillo, gallina, cerdo, chorizo, morcilla, col, zanahoria, inhane, patata y moniato. Después se degusta, previa reserva, en uno de los 5 restaurante de la población de Furnas. El Hotel Casa Nostra es uno de los más reconocidos de la zona.
Texto: Enric Ribera Gabandé Fotos: Pilar Rius

miércoles, 10 de febrero de 2016

Xantar, un canto a Galicia

Enric Ribera Gabandé Galicia es una de las comunidades españolas, conjuntamente con Cataluña y el País Vasco, donde mejor se come de toda España, sin olvidar otras que sentarse en sus mesas resulta todo un placer culinario hacerlo. Anteayer, domingo, Expourense cerró las puertas del Salón Internacional del Turismo Gastronómico de Xantar, en su decimosexta edición, con una nutrida participación de restaurantes venidos de Galicia, y de varios puntos de Portugal, México y Costa Rica, erigiéndose, de esta manera como la celebración más internacional de cuántas se han llevado a cabo hasta este momento. ¡En las cuatro provincias gallegas siempre se come muy bien! Hay que decirlo abiertamente. No existe ninguna duda. Los pescados y mariscos de sus mares y rías, son un vergel culinario de primer orden, que hace las delicias de visitantes venidos de medio mundo y de los propios gallegos. La empanada gallega, el lacón con grelos, el caldo gallego, la tarta de Santiago, las filloas, los percebes y un sinfín más de platos y materias primas, hacen de esta comunidad una tierra privilegiada en el arte del yantar. Corrobora este hecho el que a lo largo del año se organizan más 300 fiestas gastronómicas y vinateras. Una por día del año. Con ello queda todo dicho. Entre las muchas ferias, las que no deben perderse son la de las Cigalas en Marín; la del Pulpo en Carballiño; la de los Percebes en Valdoviño; la de la Almeja en Carril (Vilagarcía); la del Mejillón en A Illa de Arousa; la de la Empanada en Bandeira (Silleda); la del Jamón en A Cañiza; y la del Pimiento en Herbón (Padrón). En el marco de Xantar, los chefs, cocineros y profesionales de las artes culinarias han preparado en sus restaurantes instalados en la feria, unos menús muy completos y representativos de su propia gastronomía, que los visitantes podían degustar a unos precios muy asequibles durante los días de feria. Era un gran espectáculo ver como diariamente las mesas de éstos reclutaban a cientos de gourmets gallegos y a otros de allende de Ourense. Ponencias, conferencias, talleres de cocina, concursos culinarios, catas de vinos y de quesos, y la entrega de los tradicionales y prestigiosos premios de Radio Turismo de Maíto, han configurado un programa repleto de actos para todos los gustos y para todos los gourmets. El buen hacer del equipo de Expourense, capitaneado por Alejandro Rubín, ha situado a Xantar, a lo largo de los años de vida del salón, entre las ferias más prestigiosas del sector de la gastronomía y el turismo del panorama nacional.

París bien vale una misa

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Enric Ribera Gabandé ¿Porqué a París se le llama la ciudad de la Luz, cuando el sol y la luz no es por cierto lo que más luce? En todos mis viajes a la capital de Francia he intentado averiguar el porqué se le conoce de esta manera a París. Aún hoy en día no lo sé. Quiero creer que se le llama la ciudad de la Luz porque la luz es imaginada. No real. Es la que le da su conjunto histórico, cultural, monumental, lúdico…En París existen muchas luces que brillan más que el sol. Por este motivo está considerada como una de las ciudades más bellas y espectaculares del mundo. Dicen los grandes conocedores que tiene de todo. Por tener, cuenta con todas las vanguardias que se puede uno imaginar. Casi todo surge de París; la moda, los ingenios, la gastronomía, los cabarets, la literatura, las tendencias en el consumo de vino, la música clásica, y una larga lista de iniciativas que hacen de ésta la capital del mundo de obligada visita. Si nos ceñimos a los símbolos presentes que brillan más que el firmamento, podemos confeccionar un interminable inventario clasificado para todos los gustos. Entre otros, la Torre Eiffel, con más de un siglo de historia, que se ha convertido con el paso del tiempo en el símbolo de París y en el monumento más visitado del mundo. La Catedral de Notre-Dame es el edificio gótico-religioso más importante de Francia, así como también el Arco del Triunfo, icono más representativo de París, con dos siglos de historia, y que ha vivido los momentos más importantes de Francia. Otros baluartes parisinos son el Panteón, que fue el primer gran monumento de la ciudad; el Palacio de los Inválidos, construido en el siglo XVII como residencia para los soldados retirados del servicio en el que descansan los restos mortales de Napoleón; y el Palacio de Versalles, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, siendo uno de los palacios más conocidos a nivel mundial, lugar donde se firmó el final de la Primera Guerra Mundial. A lo mencionado hay que añadir, la Sainte Chapelle; la Basílica del Sagrado Corazón; la Ópera Garnier; la Iglesia de Saint Sulpice; la Capilla Expiatoria; el Palacio Real; el Castillo de Vincennes; los 30 puentes y pasarelas que tiene París a lo largo de 13 kilómetros de curso del río Sena por la ciudad; la Torre Montparnasse: las Catacumbas; la Basílica de Saint-Denis; la Iglesia de la Madeleine, y el museo del Louvre. París está considerada la capital de la gastronomía mundial. Lo avala el catálogo de restaurantes y hoteles que luce. Cuenta con el Hotel Le Meurice; Hotel Plaza Athénée que capitanea Alain Ducasse; Le Grand Véfour que dirige Guy Martin; l’Arpège de Alain Passard; y Hotel Georges V. La ciudad de la Luz, por la noche, se vuelve mágica con Moulin Rouge, Lido y Paradis Latin, que se ha puesto, éste, de moda en los últimos tiempos, siendo todo un revulsivo.

martes, 9 de febrero de 2016

Las cocinas más famosas del mundo: Restaurante Le Grand Véfour de París

Guy Martin, chef: “Yo cocino como otros pintan” By Enric Ribera Gabandé Siempre tiene a mano un lápiz en el bolsillo y un trozo de papel para esbozar un croquis, “diseño recetas que me surgen en mi cabeza” ¿Quién no ha soñado nunca en sentarse en alguno de los taburetes donde antes lo hicieron Napoleón, Víctor Hugo, Josefina o Colette? Después de pasear por las arcadas y por el jardín del Palais Royal de París, el pulso se acelera al ver el rotulo a una cierta distancia. Una vez en el umbral, Le Grand Véfour me abre las puertas, me dispongo adentrarme en la historia del Café de Chartres, antiguo nombre del restaurante parisino, lugar donde se fermentó una parte importante de las propuestas que desencadenaron la Revolución francesa. Más tarde, el Café de Chartres se convertiría en un lujoso restaurante, al que acudían asiduamente personajes ilustres como Víctor Hugo, Fragonard, Napoleón y Josefina, y más tarde, la novelista, periodista y artista Sidonie Gabrielle Colette. Jean Véfour , después, da nombre al Café y lo transforma en el epicentro de las altas esferas de la gastronomía parisina…La historia no hace más que comenzar. Le Grand Véfour se perfila como una joya del arte decorativo del siglo XVIII. Espejos, maderas talladas, y lienzos pintados y sujetados bajo cristal con rosetones y guirnaldas en estuco en el techo, enmarcan alegorías de mujeres. El escenario me transporta por un viaje plácido y sugestivo…Me dispongo a vivir una aventura en el tiempo y el espacio, en la historia y la literatura…en el arte y la gastronomía. “Bienvenido a su casa señor Ribera”. Muchas gracias, señor Guy Martin. Previo a tomar asiento en la mesa designada en el comedor principal del restaurante, que fue en su época la usual del insigne pintor y grabador francés de estilo rococó Jean-Honoré Fragonard, con el chef nacido en Annecy, población perteneciente al departamento de la Alta Saboya, en la región de Rhône-Alpes, entablamos una interesante conversación que en algún momento de esta discurrió a contracorriente en su argumento de base. Le hablo de cocina, y Guy Martin me contesta inteligentemente con temas alegóricos a la plástica. Me apunta que la pintura es su principal fuente de inspiración. “Yo cocino como otros pintan”, dice. Siempre tiene a mano un lápiz en el bolsillo y un trozo de papel para esbozar un croquis, “diseño recetas que me surgen en mi cabeza”. Cada plato resulta un lienzo de gran maestro. Mil sabores del mundo se concentran alrededor de creaciones como el ravioli de foie gras, el tartar de langostinos, el filete de cordero gratinado y aromatizado con ajedrea y servido con tomates verdes y un pastel de guisantes (excelente plato, muy tierno y presentado de manera magistral) o la caja de chocolate con sorpresa de frambuesas, fresas y bolitas de chocolate rellenas de almíbar de fresas. Como soy un gran amante y enamorado del Champagne, por vicio incontenible o por pasión alocada, elijo como bebida para toda la comida un Taittinger brut Cuvée Réserve, vino espumoso que me activa las papilas gustativas a través de las delicadas y elegantes sensaciones frutales que me recuerdan a la excelencia de las tres variedades reinas de la región de la Champagne: la Chardonnay, el Pinot Noir y el Pinot Meunier. Al terminar la comida, después del opíparo menú degustado, no me sentía Napoleón Bonaparte, por aquello de que no he soñado nunca en ostentar ningún cargo militar, pero un poco Víctor Hugo, en su faceta literaria romántica, sí. Restaurante Grand Véfour Relais & Chateaux 17 rue Beaujolais Tel. 00 33 142 96 56 27 Fax: 00 33 142 86 80 71 E.mail: grand.vefour@wanadoo.fr www.grand-vefour.com

sábado, 5 de diciembre de 2015

San Miguel, postales, postales...

La isla de las Azores, San Miguel, luce una alfomfra de tonalidades verdes. Contrasta con el color negro de la piedra basáltica de los volcanes que duermen plácidamente.
Los caprichosos miradores, situados en lugares privilegiados de la isla, ofrecen unas vistas impresionantes sobre los acantilados que se hunden hasta las azules aguas del Océano Atlántico.
La arquitectura histórica de San Miguel gira entorno de los estilos gótico, renacentista, barroco y manuelino. Todos le ofrecen un look muy vistoso...Muy espectacular.
Ponta Delgada, Furnas, Ribeira Grande, Caldeira Vielha, Caldeiras das Furnas, Costa Norte, Termas da Ferraria, Sete Cidades y Piscinas  Naturales, son sólo algunos de muchos nombres propios de los iconos turísticos de San Miguel. #visitazores www.visitazores.com